Mostrando las entradas con la etiqueta escrito por mi. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta escrito por mi. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de febrero de 2013

Cinco pensamientos antes de dormir


Quiero decirte cinco cosas. Cinco porque es tu número preferido y para risa del destino, el mio también. Cinco porque me gusta y cinco porque son las que puedo dejar salir hoy.

1) Mamá dice que la amas a ella como yo te amo a vos. A veces se equivoca pero puede que esta vez no. Me dolió que me lo dijera sin un poquito de anestesia pero dicen que la única manera en que se acepten las cosas es cuando te vienen así, de golpe, como un balde de agua fría. Ahora, yo me pregunto, si tiene razón ¿qué hacemos? ella ama a otro como vos la amas, y yo te amo a vos de la misma manera. Estamos en cadena o mejor, en una fila india porque nos damos todos la espalda. ¿Y sabes qué? de los tres, ella sola es feliz, porque su amor si es correspondido de igual manera.

2) A veces intento convencerme que soy el amor de tu vida por la simple razón de que creo que vos sos el mio, pero estas ultimas mañanas me desperté con la intuición gritándome como una vieja loca que los amores de la vida no siempre son correspondidos. Yo pensaba que si, es más, intenté callar a esa voz rasposa que me lo decía con alguna canción de Drexler o con pensamientos de que eran hermosas mañanas, -o buenos días porque me levanto más cerca de la tarde que del amanecer- pero no pude, siguió gritando como si muriera ella conmigo. Te juro que siempre pensé que si vos eras el amor de mi vida por lógica yo tenia que ser el tuyo; pero parece que no, que no todos tenemos la suerte de que sea así. Eso me desilusionó un poco, imagínate amar con tu vida a alguien y que probablemente ese amor que le das se lo de a otra persona, así como nos dijo Jorge una vez en una canción que igual no solíamos escuchar juntos.

3) Mil veces me plantee decirte chau. Es que no entiendo qué seguimos haciendo parados en el mismo casillero. Crecimos un poco, maduramos otro poco pero mantenemos la misma postura egoísta  atrapante, obsesiva y dolorosamente hermosa de no soltarnos la mano. Cuando me voy, necesitas aparecer y cuando te vas, necesito que sepas de mi. Y sé que a veces es culpa del destino - o quizás nos encanta culparlo a él porque es más fácil que aceptar nuestro propio error - pero nunca logramos separarnos más de un mes. ¿Es necesidad? ¿Es miedo? ¿Es costumbre? ¿Por qué ante el primer dolor nos llamamos? ¿Qué es?.

4)Mamá dijo que quizás vos la esperes toda la vida, yo le dije que no creía que ella estuviera con vos alguna vez porque, perdón si te duele, conozco a las mujeres y si  te quisiera de verdad, ya serian felices hace rato. Retomando, también me dijo que quería que yo fuera feliz, y que no quería que te esperara toda la vida o hasta que te canses de esperar y ¿sabes qué dije? "no se". Porque la verdad es que no sé. No sé si te estoy esperando a vos o a alguien mas, si estoy esperando a que te canses o a que 
me veas; capaz ni siquiera estoy esperando, solo albergo la esperanza de siempre, la de ser feliz y por ahora la felicidad la conozco de tu mano solamente, pero quién te dice... capaz, algún día sea de otra, o de mis propios pasos.

5) Miré para adelante y le contesté a mamá "veremos que pasa", no me acuerdo que me había preguntado pero se lo dije pensando en que ya paso mucho tiempo y también muchos intentos - de separarnos, lo de volver quedo en un cajón guardado - Lo que me asombra es que mantuviste relaciones con otras personas pero me seguiste viendo, comimos juntos y hasta dormiste en casa un par de veces. Recuerdo que un día dándote un beso intentaste hacerme un chupón en chiste y como siempre te saque al grito de "sos tan vulgar"  y entre risas que eran más para suavizar la puntada que para hacer gracioso el momento, me contestaste "es un chiste, sabemos que ninguno puede quedar marcado". En realidad yo si podía, nadie me controlaba. A vos si. 
Después le conté que sentía que había "algo" entre nosotros que no queríamos perder y que era ese "algo" lo que nos mantenia uno al ladito del otro, o en frente como cuando me das un beso como los que solo vos sabes dar. Mamá me dijo que quizás vos me quieras como una hermana, pero sería muy loco
que el amor y la piel que tenemos pase a ser amor de hermanos ¿no? lo creo casi imposible, aunque nada es imposible. Porque si me quiero poner cursi puedo decir que algunas veces, mirando las estrellas juntos, hasta toqué el cielo con las manos.

Ahí están las cinco cosas, son cinco reflexiones de una charla desde la heladería a casa. No sé porque hablamos de vos hoy, en San Valentin. Capaz porque a la tarde le conté que me hablaste o porque ella me preguntó mientras metía la cuchara en el sambayon si yo sabía con quién habías pasado vos el día de los enamorados.
No hace falta que te diga que el camino es corto como para pensar tanto, pero debió haber sido efecto de la noche, mi cabeza, la intuición, el dolor o el mismo 14 de febrero, que me llevó directamente a unos años atrás,  cuatro para ser exacta, cuando tuvimos nuestra primera cita. No nuestro primer beso, a eso ya nos habíamos adelantado. Primera cita, y mira la coincidencia que hasta fue en una heladería,  pero hoy opte por ir a otra y hasta pedir otros gustos, no vaya a ser cosa que entre cuchara y cuchara aparecieras vospara recrear la escena pero de la mano de otra. 

viernes, 27 de julio de 2012

Priscila


Convirtió una silla en escenario y la vi bailar sintiéndose hermosa por primera vez. Se movía con gracia y sin vergüenza al ritmo de la música popular, al ritmo de su propio canto, mientras repetía palabras de las que seguramente, no conocía el significado. Giraba, giraba, giraba y  marcaba los pasos de cada canción. Sonreía y brillaba. Eramos muchos los que admirábamos la actitud de artista con  la que se enfrentaba a ese público de juego que la aplaudía y la trataba de imitar. "Ahora tenes que hacer así", me dijo mientras levantaba los brazos. En su cabeza debía ser bailarina, en sus sueños quizás también, pero no se lo pregunté. 
Priscila ya vivió siete veranos, siete otoños, siete inviernos y quizás siete primaveras. Está en la etapa más linda de la vida, entre golosinas, juegos, amigos y cosquillas pero hubo días en estos siete años que no supo como caminar. 
A veces tiene miedo, miedo a la oscuridad, a perder o a seguir perdiendo y eso no la deja sonreír. No llora, pero en sus ojos verdes, enormes y hermosos se le ve la tristeza y las ganas de amar. La vida la golpeó y aunque es chiquita sabe a la perfección que significa cada dolor.
Tuve suerte, la conocí sonriendo y la conocí triste, la conocí en profundidad.
Priscila y yo nos parecemos a veces, aunque nos separen 13 años. Ella extraña a su abuelo, a su hermano y a su primita; yo también extraño al viejo y a Gabi.
Cuando le conté que entendía su dolor me escuchó, me preguntó con inocencia, con voz bajita casi susurrando como para no lastimarme con los recuerdos y me abrazo. Puso su cabeza abajo de mi brazo y se quedo ahí un largo rato, descansando. Creo que las dos estábamos aliviadas. Le contè que los grandes también tenemos miedo y se sintió acompañada, sonrió y como yo no, me hizo cosquillas para que lo hiciera.
Le prometí que iba a ser feliz, que tenia que pensar en lo lindo de la vida. Le dije que era hermosa y me dijo que no lo sabia. Somos tan parecidas. 
Me tuve que ir, pero antes, me abrazo muy fuerte y me dijo que no quería que me fuera, que ella se quería quedar ahí, conmigo.
Priscila es una de las tantas historias que conocí, quizás me llego más hondo por su amor al baile, por su dolor, por su inseguridad, quizás porque me reconocí en ella. Me dio fuerza, me hizo respirar y tener ganas de avanzar. "Prichu" me lleno un huequito que tenía vacío hace mucho tiempo y no lograba llenar.

jueves, 26 de enero de 2012

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2531050551880&set=a.2530802865688.141956.1121984663&type=3&theater


la foto perfecta.
Podría mirarte a los ojos y sin decir ni una palabra, sin moverme, hacerte saber millones de cosas.

a.a

Intenté contenerlo, pero no pude.
Hacia tiempo que no lloraba con el alma.


Se pone complicada la vida. O yo soy la que me pongo complicada. Otra vez mi aire me esta superando, mi rutina también, mi espacio. Todo mi entorno, todo mi "yo" me resulta asqueroso y hasta ajeno.
El tiempo que pasa, segundos que se hacen minutos, minutos que son horas, horas que forman días, días que hacen meses y todo se mantiene en linea recta. Aburrido, todo igual es aburrido. Quisiera que llegue el cambio, el cambio de verdad, el cambio que me haga bien.
Soy mala tomando elecciones, mi corazón es pésimo eligiendo.
Creí que no era para tanto lo que sentía y ahora me doy cuenta que es para tanto y mucho mas. Quiero gritárselo en la cara, sacudirlo hasta notar que lo comprendió, abrirle la cabeza y ver qué es realmente lo que piensa, darle la mano y sentir qué es lo que realmente siente. Se queda atrás de tantas máscaras que ya no puedo descifrarlo como antes, se queda atrás de tantos miedos que hasta empiezo a creer que es cobarde.
Yo me la jugaría, yo me animaría, yo me arriesgaría porque siento algo grande, pero... no, otra vez te equivocaste de cara, otra vez te equivocaste de ser, otra vez te equivocaste, otra otra otra vez! OTRA VEZ!
Cansada de equivocarme! que cansancio tengo, no soporto más equivocarme, estoy cansada de estar así.
QUIERO QUERERTE, quiero que me quieras. Hay una voz adentro mio que me dice "lucha, dale, vos podes, va a salir bien" y otra que me dice "no, para, no se puede, esta mal" y el problema, es que esa voz, la segunda, tiene su voz..
Basta, no debería quererte, vos te lo estás perdiendo.

viernes, 20 de enero de 2012



Es la única forma de enfrentar esta vida,

lunes, 19 de diciembre de 2011

Con sonrisas enfrentar la vida - INTRODUCCION

Intro (presente)

El despertador sonó como todas las mañanas, ese sonido estaba en la lista de los más odiosos que alguna vez había escuchado. Eloisa continuaba con los ojos cerrados pero con la mano extendida hacia la mesa de luz dio un golpe que cortó el sonido. Giró sobre si misma y apoyó su cara contra la almohada, respiró fuerte tres veces y volvió a girar. Tomó su celular para mirar la hora, deseaba con todas sus fuerzas que el reloj estuviera equivocado, lo que más ansiaba era seguir durmiendo, pero no, debía levantarse y vivir otras nuevas horas. Respondió unos mensajes que vio y se levanto. Fue directamente al baño. Esos días lucia una hermosa palidez acompañada de ojeras violetas que tapaba con corrector antes de salir a la calle. Miro su reflejo en el espejo, vio su pelo despeinado, despeinado como de costumbre, era su marca personal, uno de sus lemas, dejar que las situaciones la despeinaran, que la gente la despeinara, que el viento la despeinara, vivir la vida sin que le importe nada mas. Luego se detuvo en sus ojos achinados por el sueño, mas achinados que cuando eran normales. China, le decían algunos porque el sueño, el llanto y el alcohol le afinaban los ojos. Se lavó la cara y caminó pesadamente a la cocina, saludó a su mamá con un gesto y abrió la heladera. Saco la leche, preparo su chocolatada, corto dos rebanadas de pan y las tostó, les untó manteca y miel, se sentó a la mesa y miró por la ventana. El cielo estaba de un color celeste humo, quizás era que se aproximaba una tormenta o quizás eran las cenizas de aquél volcán que quedaba lejos, muy lejos de su casa pero que aún así era tan grande que soltaba grandes cantidades de ceniza. Desde la mitad de Septiembre el cielo estaba así. Tomo su desayuno con la mirada fija en él. El último sorbo lo hizo pensando en cada partícula de esas cenizas, esas que estaban cubriéndolo todo, que no le permitían mirar al sol. Apoyó la taza y colgada en su mundo pensó ¿serán estas cenizas las que me están inundando el ánimo también? Algo la hizo volver a esa realidad, un ruido. Su mamá estaba en la misma habitación aunque ella parecía no notarlo, había cambiado de canal la televisión y recién ahí Eloisa pronuncio la primera frase del día “me voy a cambiar”. Caminó hasta su cuarto, cambió su pantalón a rayas multifunción por las calzas negras, cambió su musculosa corta por una remera blanca larga y se puso sus zapatillas, se ató el pelo en una cola de caballo y preparó en su mochila los rollers y una botella de agua. Ya lista se puso sus auriculares y salió a la calle. Correr le hacia bien. Corrió por un rato hasta que llego a una calle rodeada de árboles. Solo había sonido a pájaros, no había autos, no había gente, era perfecta para su momento. Siguió corriendo, corrió fuerte, más fuerte, más fuerte, rápido y rápido y su cabeza pensaba a esa velocidad, más rápido, más ideas, más pensamientos, más recuerdos, rápido, imágenes, rápido, voces, rápido, más, más, más y cayó. Cayó sobre sus rodillas en el asfalto, emitió un grito de dolor y con las manos en la cara comenzó a llorar. Caían lágrimas y se escuchaba solo su lamento, quedó así, dura, con las rodillas en el suelo, llorando, con la mente en blanco. Cuando lloraba no pensaba en nada, solo dejaba que las lágrimas salieran, no le gustaba pensar. El llanto era para ella la forma de arrancar una parte de esa pelota que tenia en el pecho amenazándola con salir siempre en momentos inoportunos. Cuando lloraba respiraba fuerte, se llenaba los pulmones de aire y sentía como dejaba caer al piso temas que le pesaban. Ese momento era su momento para descargar. No podía llorar frente a su mamá, ni a nadie más. No quería que le preguntaran que le pasaba, temía a las preguntas, temía a que la vieran, por eso corría, por eso se escapaba a un lugar solitario, para llorar. Correr era su escape. Cinco minutos después corto el llanto como si no hubiera sucedido, se limpió las lágrimas y se sonó la nariz con un pañuelo. Se levantó del piso y limpió sus rodillas, notó que había roto su calza y que del agujero salía sangre, no le importó, debía seguir, tenia que cumplir la segunda parte de la rutina. Caminó hasta un banco y se sentó para cambiar sus zapatillas por los rollers. Correr la descargaba y andar en rollers la divertía. Por mas que tuviera la rodilla lastimada debía andar en rollers para devolverle a su cara una sonrisa, para que sus ojos se desachinaran. Andar en rollers era ir metiéndose de nuevo en el papel de chica feliz, era practicar el personaje con el que debía llegar a su casa. Tenía que sentir y creer que era feliz, convencerse de eso para que los demás lo creyeran.
Se paró y empezó a andar, tomaba velocidad, frenaba de golpe, daba vueltas, miraba el cielo y aunque estaba ahumado le sonreía a los pobres rayos de sol que lograban colarse entre los árboles. De a poco iba creyendo en ella, borrando de su cabeza que había llorado, cambiando los gestos en su cara como buena actriz que era. Sonrisa, sonrisa, carcajada, respira hondo, y sonríe. Patino hasta llegar a su casa, sintiendo el viento entre su pelo, en su cara. Abrió la puerta y se saco los rollers.
Su mamá la esperaba con el almuerzo, comió poco, pero tomo mucho. Estaba sedienta, por el deporte que había hecho y por las lágrimas que había perdido. Terminó su comida y fue a ducharse. La ducha con agua caliente era su otro momento, su otro escape, ahí tenia otros cinco minutos. Bajó el agua se permitía pensar. Mientras las gotas caían en sus hombros, cerro los ojos y su cabeza le pregunto ¿será hoy un día diferente o será uno mas en el que solo debemos gastar las horas hasta poder dormir? Los ojos amagaron a achinarse pero tragó fuerte y con su saliva tragó las lágrimas. Salió de la ducha y se preparó para salir a su trabajo.
En su trabajo no hacía mucho, lo más interesante de todo era cuando iba hacía el. De camino quedaba la casa de quién alguna vez supo amarla. Eloisa mantenía una excelente relación con la madre de este sujeto y como trabajaban cerca pasaba cada día a buscarla para caminar juntas. Eran solo dos minutos en los que Él aparecía para saludarla y cerrar la puerta. Según su ánimo era el saludo, según el saludo era el ánimo de Eloisa. Había oportunidades que solo gritaba un “Chau” otras que la abrazaba quince veces.
El local en el que tenia que cumplir las horas era tranquilo, ahí si que tenia tiempo para pensar, pero ella no quería hacerlo, tenía miedo a pensar cosas que la lastimaran, miedo a descubrir verdades que no la dejaran dormir. Para impedir esto se entretenía leyendo libros, escuchando la radio a todo volumen, comiendo y sintiéndose culpable luego, mandando mensajes con su celular y lo mejor de todo, recibiendo visitas de sus amigos. Cuando un amigo iba a verla de sorpresa el día de trabajo se le hacia mas leve, las horas le pasaban rápido, merendaban juntos y se reía mucho mas. En el trabajo no podía llorar. Igualmente, recordaba haber llorado en alguna ocasión pero se sintió avergonzada cuando tuvo que atender a una clienta con los ojos achinados y la nariz colorada.
Por el momento ese día no parecía ser diferente a ningún otro. Parecía que solo debía sobrevivir las horas para poder volver y acostarse en su cama. Ese momento era el que la hacia feliz, cuando dormía. Dormir la llevaba a otra parte. A un mundo donde todo era posible, donde nada podía impedir nada, donde ella mandaba y elegía que pasaba. Un mundo donde era feliz, de verdad estaba llena, sonreía francamente, un mundo donde no debía fingir. Siempre se despertaba queriendo dormir un poco mas para poder completar el sueño que estaba teniendo o para soñar cosas nuevas. Dormir le daba paz. Era otro escape. Si repasaba su día en la cabeza había sido igual a los demás: apagó el despertador, desayunó, corrió, lloró, patinó, sonrío, comió, se duchó, llegó a la casa de él, él la saludo sin distancia pero sin efusión tampoco, caminó al trabajo y ahí estaba, sentada en el depósito, mirando su teléfono, esperando que algo le llegara, que algo le cambiara el día, algo, cualquier cosa, que la afectara de alguna manera, necesitaba un cambio, algo que la ayudara a entender.
El regreso a casa fue igual al de siempre, música que la aislaba del mundo, caminata lenta bajo la luna que brillaba un poco más que el sol del mediodía. Movía la boca cantando las canciones que escuchaba y notaba como la gente la miraba con caras raras, creía leer en sus mentes “esta chica está loca” y eso le encantaba porque Eloisa creía fervientemente en que las mejores personas estaban locas, que ser loca era una de sus mejores virtudes, una de las más divertidas, una de las cosas que más amaba de ella. Cada vez que se cruzaba con una mirada extraña le salía una sonrisa que demostraba lo poco que le importaba que la gente no entendiera que ese momento era suyo, pero en ese momento no lloraba, no pensaba, no fingía, era otro escape. En ese momento lo único que hacia era cantar, era soñar despierta, era imaginar y por eso era feliz, cinco minutos, como siempre, solo cinco minutos de escape mientras caminaba a su casa, pero que se asemejaban a cuando dormía por la forma en la que viajaba a otro mundo.
Llegó y comió con su familia mientras miraban la televisión y comentaban el día, después se acomodó en el sillón con su computadora en las piernas y empezó a hablar con sus contactos de las redes sociales. Ya casi terminaba el día y algo lo cambió. Si, cuando pensaba que ya no iba a haber nada interesante, experimento una conversación con uno de sus conocidos virtuales. Habló de todo, se conocieron. Eloisa le contó partes de su vida, le contó experiencias, Felipe le contó sus anécdotas, sus creencias. De golpe vieron lo parecidos que eran, prácticamente pensaban igual, sentían igual y habían vivido cosas similares. No significaba nada, pero a la vez, significaba todo.
Pasaron las horas y no las noto de lo sumergida que estaba en esa conversación. Cuando vio que el reloj despertador de su hermano sonaba decidió saludar e irse a dormir. No podía creer que había postergado sus sueños por una conversación con alguien a quien nunca había visto cara a cara, eso era lo que la extrañaba, eso era lo mágico, ese era el suceso que ella esperaba que transformara su día, aunque no sabía como iba a afectar su rutina cuando volviera a salir el sol.


¿Qué le pasaba a Eloisa? Ese era el mayor interrogante. Ella no lo sabía, creía entender un poco porqué razón se sentía así pero había partes que parecían huecas, espacios que no podía descifrar. Notaba que el problema era entre su cabeza y su corazón, ella misma se negaba a creer algunas cosas y a sentir algunas otras. Se mentía, constantemente se mentía para no caerse, para seguir en la línea recta que caminaba, pero en ese momento mentirse no le estaba funcionando. Su cabeza empezaba a ver lo que había en su corazón y su corazón empezaba a sentir lo que pensaba su cabeza, ahí estaba la guerra. Solo mirando para adentro lo iba a poder solucionar, pero trabajar en ella misma le daba miedo.
Había varios temas rondándola. En un corto periodo de tiempo tuvo una seguidilla de noticias que la fueron afectando. Estas, se sumaron a las incertidumbres y cuestiones con las que ya cargaba años atrás.
No era fácil esa vida, vivir le estaba costando. En su cuerpo había varias Eloisas peleando por el papel principal y no sabía cual era la pura, la verdadera, la correcta. A veces pensaba si los problemas que sentía enormes no eran tan grandes en realidad, pensaba que su cabeza los agrandaba, que ella era pesimista y veía todo peor de lo que era, pero otras veces, cuando se sentaba y sentía un agujero en su pecho, cuando notaba la angustia que esos conflictos le generaban, se convencía de que no eran inventos de ella, que eran de ese tamaño, del tamaño que ella sentía que eran, al menos afectaban su vida con ese grado de dolor.
De a poco, con el tiempo tendría que ir buscando las respuestas a esas preguntas, tendría que ir cerrando los temas, dando vuelta las páginas y escribiendo nuevas historias. Debía trabajar duro, enfrentar el miedo y arriesgarse mucho, pero era la única solución para poder sonreír nuevamente con franqueza.



Y esta es la introducción de la novela que pienso escribir, falta pulirla, seguramente se cambien cosas, pero es la base, y la comparto para escuchar sus críticas

sábado, 19 de noviembre de 2011

A veces estoy quieta y noto como cae una lagrima por mi cara. Sin pensar en nada, sin ver nada, solo fluye. La angustia ya no tiene lugar en mi cuerpo.
Me siento tan mal y no sé porqué.
Creo que estoy por dar un paso gigante, el animarme a pedir la consulta con el psicólogo me asombra, pero creo que lo necesito mucho.

jueves, 17 de noviembre de 2011

L L


Estemos donde estemos, por más lejos que sea una parte tuya siempre va a estar conmigo pequeña!

jueves, 10 de noviembre de 2011

El porqué - Las reliquias de la muerte





"Había una vez tres hermanos que viajaban al atardecer por un camino solitario y sinuoso. Con el tiempo, los hermanos alcanzaron un río demasiado profundo para vadearlo y demasiado peligroso para cruzarlo a nado. Sin embargo, estos hermanos habían aprendido las artes mágicas, y con el sencillo ondear de sus varitas hicieron aparecer un puente sobre el agua traicionera. Iban ya por la mitad del puente cuando encontraron el paso bloqueado por una figura encapuchada. Y la Muerte les habló. Estaba enojada porque le hubieran sido escatimadas tres nuevas víctimas, ya que los viajeros normalmente se ahogaban en el río. Pero la Muerte era astuta. Fingió felicitar a los tres hermanos por su magia, y dijo que cada uno de ellos había ganado un premio por haber sido lo suficientemente listos como para engañarla. Así el hermano mayor, que era un hombre combativo, pidió la varita más poderosa que existiera, una varita que ganara siempre en los duelos para su dueño, ¡una varita digna de un mago que había vencido a la Muerte! Así que la Muerte cruzó hasta un viejo árbol de Sauco en la ribera del río, dando forma a una varita de una rama que colgaba, y se la entregó al hermano mayor. Entonces el segundo hermano, que era un hombre arrogante, decidió que quería humillar a la Muerte todavía más, y pidió el poder de resucitar a los muertos. Así que la Muerte recogió una piedrita de la orilla del río y se la dio al segundo hermano, y le dijo que la piedra tenía el poder de traer de vuelta a los muertos. Entonces la Muerte preguntó al tercer y más joven de los hermanos lo que quería. El hermano más joven era el más humilde y también el más sabio de los hermanos, y no confiaba en la Muerte. Así que pidió algo que le permitiera marcharse de aquel lugar sin que la Muerte pudiera seguirle. Y la Muerte, de mala gana, le entregó su propia capa de invisibilidad. La Muerte se apartó y permitió a los tres hermanos continuar su camino, y así lo hicieron, charlando asombrados sobre la aventura que habían vivido, y admirando los regalos de la Muerte. En su debido momento los hermanos se separaron, cada uno hacía su propio destino. El primer hermano viajó durante una semana más, y alcanzó un pueblo lejano, acompañando a un camarada mago con el que tuvo una riña. Naturalmente con la VARITA DE SAÚCO como arma, no podía perder en el duelo que seguiría. Dejando al enemigo en el suelo el hermano mayor avanzó hacía la posada, donde alardeó en voz alta de la poderosa varita que le había arrebatado a la Muerte, y de como esta lo hacía invencible. Esa misma noche, otro mago se acercó sigilosamente al hermano mayor que yacía, empapado en vino, sobre la cama. El ladrón tomó la varita y para más seguridad, le cortó la garganta al hermano mayor. Y así la Muerte tomó al primer hermano para sí. Entretanto, el segundo hermano viajaba hacia su casa, donde vivía solo. Allí sacó la piedra que tenía el poder de resucitar a los muertos, y la volteó tres veces en su mano. Para su asombro y su deleite, la figura de la chica con la que una vez había esperado casarse, antes de su muerte prematura, apareció ante él. Pero ella estaba triste y fría, separada de él por un velo. Sin embargo había vuelto al mundo, pero ese no era su sitio y sufría. Finalmente, el segundo hermano, impulsado por un loco anhelo desesperado, se mató para reunirse finalmente con ella. Así fue como la Muerte tomó al segundo hermano para sí. Sin embargo la Muerte buscó al tercer hermano durante muchos años, y nunca pudo encontrarlo. Fue sólo cuando tenía ya una edad avanzada que el hermano más joven finalmente se quitó la CAPA DE INVISIBILIDAD y se la dio a su hijo. Y saludó a la Muerte como a una vieja amiga y fue con ella gustosamente, e igualmente, pasó a mejor vida."

Aquellos de nosotros que entendemos de estas materias, sin embargo, reconocemos que esa antigua historia hace referencia a los tres objetos, o Reliquias, las cuales, reunidas, convierten a su dueño en el amo de la Muerte.




Lo de arriba es el cuento, ahora mi reflexión, Harry Potter es parte de mi vida, es mi crecimiento, crecí con Harry Potter. De verdad soñaba con la carta para Hogwarts, de verdad soñaba (sueño) con ese mundo paralelo, porque siento y creo en la magia.
Las reliquias de la muerte no es mas que un cuento que te deja una enseñanza, a la muerte es difícil de engañarla, tenes que ser inteligente y no dejarte llevar por lo llamativo, por lo tentador, no tenes que ser frívolo, tenes que ser coherente, pensar, pensar de verdad y actuar sabiendo lo que haces. Cuidar a tus seres queridos, protegerlos. Dejar de encapricharte con cosas efímeras. Porque los dos hermanos que desearon poder y decidieron humillar a la muerte terminaron con ella prontamente. 

El porqué - Butterfly fly away

Butterfly fly away

Mi canción preferida. Dulce, música dulce, letra dulce. Tranquila, armoniosa, pacífica.
Las mariposas son hermosas, son libres. Están la mayor parte de su vida esperando estar listas para volar, para volar lejos.
Mariposa vuela lejos.
Ser una mariposa y volar lejos es crecer. 
Volviendo a la canción es un vinculo padre - hija, un vinculo que a pesar de los kilómetros tengo con mi papá. Quisiera verlo todos los días de mi vida, cenar con el, desayunar con el, pero ya me acostumbré a hacerlo de vez en cuando. No es una costumbre linda, es simplemente una costumbre. Quiero disfrutar mas de el, porque se que cuando no este, voy a odiar estos kilómetros como a nada en el mundo.
El padre que alienta a su hija a cumplir sus sueños, que le pide que vuele, que crezca, que aprenda pero que sepa que él siempre estará para su pequeña. 
La hija que recuerda su infancia, que recuerda los cuidados, las atenciones pero que está lista para abrir sus alas y volar, o al menos, intentarlo.
Los recuerdos de un padre y una hija, las noches, los juegos, las risas y las compañías, los recuerdos que sin decirlo concretamente se transforman en un mar de agradecimientos.
La aventura de no saber quién vas a ser el día de mañana, de no saber en qué te vas a convertir, la aventura de dejar de a poco la infancia, de dejar de a poco la adolescencia, la aventura de crecer, de convertirte en una adulta, el miedo a decepcionar a tu familia, a tu base, a tu sostén, el miedo a no ser lo que ellos esperan que seas; pero en realidad, ellos solo quieren que seas vos misma, autentica, única, como te criaron, como te educaron, con sus valores, con su amor.
La promesa de nunca perder ese vinculo, ese amor que empieza cuando todavía no se vieron las caras, un amor que empieza sin hablar, solo mirándose, un amor de un padre y una hija. La promesa de darte la mano si fallas, de abrazarte si caes, de no darte nunca la espalda. La promesa de alentarte, de empujarte a realizar tus sueños, para que hagas lo que sientas, por algo te trajo al mundo.
VOLAR
CRECER
CUMPLIR TUS SUEÑOS
AMAR


El porqué - Smile

Smile

Tres significados que solamente están unidos por esa palabra.
  1. Miley Cyrus - de pequeña sonreía mucho, por lo que su familia la empezó a llamar Smile, luego Smiley y luego Miley. Smile fue su primer apodo, Smile porque sonreía. Miley es mi modelo, es mi máxima, es por quién tengo una admiración profunda, por su actitud, por su talento.
  2. Yo misma como Smile. Muchos me identifican por mi sonrisa, muchos dicen que es mi marca personal y así lo creo, mi sonrisa es mi firma. Sonrió porque hay que hacerlo, porque te libera, porque es lindo, porque me da vida. Algunos dicen que la imagen que tienen de mi es una sonrisa, otros dicen que sonreír es mi esencia, por lo que sonreír soy yo.
  3. El mas real, quizás el motivo del anterior, el porqué de tantas sonrisas a pesar de los malos tiempos, algo que aprendí hace poco. Mi prima, Gabi. Gabi tenía una rara enfermedad que afecta a pocas personas en el mundo. La maldita enfermedad que le tocó le complicaba la vida en mil aspectos, no era igual, ella era especial, era diferente, ella sabia que sus capacidades no eran las mismas y a pesar de todos los dolores físicos, a pesar de todos los dolores del alma, a pesar de cada complicación que su enfermedad le traía ella sonreía. Sonreía a todo. Si había sol, si llovía. Si era su cumpleaños, si era Navidad, hasta se emocionaba y reía en cumpleaños ajenos. Si le dolía algo o le molestaba bastaba con hacerle una mueca para que empezara a reír. Gabi se reía del mundo, se reía con su vida, se reía de su enfermedad y así la vivió, así fue feliz, porque yo sé que fue feliz, porque enfrento todo con mucha valentía y fuerza, una valentía y una fuerza que se originaban en sonrisas, por eso eran tan fuertes, tan puras, porque las sonrisas curan, las sonrisas alivian, sonreír despeja al alma, hace que la tristeza sea mas linda, sonreír es un suspiro al cielo. Jamas vi tanta fuerza en alguien, Gabi es un ejemplo para mi, me enseño mucho. Me enseño que ser diferente no es malo, es hermoso. Me enseño que con mas o menos capacidades todos podemos hacer todo lo que nos propongamos y deseemos con fuerza. Me enseñó que las sonrisas pueden ser el mejor camino, la mejor forma de vivir. Sonreirle al mundo cuando esta oscuro, sonreirle a la tristeza cuando no podes más, sonreír es la mejor forma de que los problemas dejen de ser problemas. Mi prima era una sonrisa, una sonrisa bien fuerte, bien valiente, una hermosa sonrisa.

TENES ESE PODER

ME HACES FUERTE Y ENORME

PERO TAMBIÉN DÉBIL  Y CHIQUITA

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿como te digo lo que me pasa?

jueves, 20 de octubre de 2011

E              C                                  E
        S                            P  
                             A                    

Vidas que te cambian...

...La vida que te cambia

miércoles, 19 de octubre de 2011

Lista de titulos

Y de lo malo siempre se saca algo bueno... de tanto rollo va a salir un cuento.



  • La sonrisa de cada día
  • Detrás de las sonrisas
  • Momento a solas

y lo dejo sin completar
y cuando más abajo en el pozo estés, levanta la cabeza y sonreile al sol.
Aunque te mueras por dentro, aunque te quieras enterrar, levanta la cabeza y sonreile al cielo.
si crees que nada mas vale la pena, mira las nubes y sonreí
porque con sonrisas los problemas dejan de ser problemas
porque tapando con risas las lagrimas no tienen lugar



(pero en algún momento duele... duele y es tremendo)
y espero que haya un futuro mejor...
y espero que el destino te cierre la boca...
y espero que veas cuán equivocado estas...
y espero que aceptes que tu vida y la mia no pueden no estar entrelazadas...